Aulario ETSA-EUAT de la Universidad de Sevilla. Sevilla. 1er Premio Concurso. 1999

tipo /// ///     estado Construido

Aulario ETSA-EUAT de la Universidad de Sevilla. Sevilla. 1er Premio Concurso. 1999

  • Localización. Avda. Reina Mercedes. Sevilla.
  • Promotor: Universidad de Sevilla.
  • Trabajo: Proyecto Básico, de Ejecución y Dirección de Obra.
  • Estado. Ejecutado.

Equipo

  • Alt-Q Arquitectura y Antonio Pérez Romero
  • Colaboradores: Enrique Machuca Tortajada, M&M. Instalaciones, Maria Lozano Añino, Rocío González Marín, José Márquez Pedrosa, Carmen Cerezo Pérez, Jesús Cáscales Barrio

Publicaciones

  • En Guía de arquitectura contemporánea de Sevilla, Ed Accésit 2011.
  • Arquitectura de una década Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla 2005.

Fotografías

  • Jordi Bernadó
Memoria

La implantación pretende reforzar la relación de las dos Escuelas (ETSAS y EUAT), potenciando la zona de acceso al producir una mayor escala acorde con los cambios que va a establecer el nuevo edificio, manteniendo la transparencia del exterior al interior del patio-jardín y las relaciones transversales que establece la galería cubierta y el sendero exterior a los edificios y entendiendo tanto el patio-jardín como el edificio como un lugar que trasciende su propio programa funcional capaz de generar más estancias que las de localización de las tareas docentes y sus tiempos vacíos. Se conciben los lugares de tránsito como generadores de sensaciones diversas tanto en su mirar como en su ser miradas. La intervención promueve tres instancias:

Contexto, entendido como necesidad de singularizarse por individualización, apartándose tanto de mimetismo integrador como de ensimismamiento minimalista, para producir nuevo contexto a partir de nuevas formas de accesos, nuevas relaciones de lo público con los individuos (patio-jardín, lugares de tránsito, aulas, servicios), nuevas soluciones a problemas irresueltos (soleamiento, ahorro energético, ecología de los recursos de mantenimiento).

Artefacto – Ensamblaje, al construir el edificio como aparato que establece su organización formal como encaje de piezas, que a la vez que guardan una coherencia propia, se subordina a una integración formal que deviene en ajustes secos en las soluciones constructivas, minorando al máximo el uso de las mezclas y pinturas y produciendo un repertorio de materiales de mantenimiento casi nulo y de fácil limpieza.

Anti-Imagen, arquitectura como resultado de su propia artificialidad, como anti-imagen de una arquitectura culturalmente “contextualizada”, resistente a delegar su propio discurso a un parecerse a lo siempre igual de lo institucionalmente entendido como correcto por parte de la “crítica” arquitectónica, empeñada en igualar toda la producción de la arquitectura a lo que ella misma sanciona como bueno, en un afán por participar de la mercantilización mediática que reduce la arquitectura a la imagen de su gestualidad figurativa desproveyéndola de su capacidad de promover nuevas experiencias del habitar contemporáneo.